El uso de fibras de acero para el refuerzo del hormigón está en continuo aumento en términos cuantitativos y aplicativos. En su inicio, la fibra metálica se empleó en dos campos fundamentales:
Hormigón proyectado para el revestimiento temporal de túneles y hormigón vaciado en obras de pavimentación industrial, aeropuertos, puertos, etc.
Esta tecnología de refuerzo estructural se está difundiendo con resultados excelentes en nuevas aplicaciones, como dovelas o anillos para el revestimiento final de túneles, prefabricados y otras estructuras de hormigón.
Nuestra fibra FF3 está presente en importantes obras de ingeniería, como las lineas de alta velocidad AVE y la Linea 9 del Metro de Barcelona, con 42 km de túnel.
Actualmente existen Normas y Proyectos de Norma de carácter nacional e internacional, tanto para las fibras de acero como para las fibras de polipropileno.
Las fibras con una resistencia mecánica a la tracción adecuada y distribuidas de forma homogénea en la matriz de hormigón constituyen una armadura tridimensional muy resistente, capaz de soportar apreciables deformaciones manteniendo una buena resistencia –DUCTILIDAD– y de evitar la propagación del fenómeno de fisuración, disipando energía de deformación –TENACIDAD–.
Las fibras de acero Wirand® en el hormigón proporcionan un mejor comportamiento de la estructura, ya que reduce la formación de fisuras, proporcionando una mejor calidad y durabilidad a la obra. Otras ventajas del uso de Fibras Wirand® son la eliminación, en algunas aplicaciones, de la armadura convencional, con la consecuente reducción de tiempos y costes de mano de obra. También evita el desperdicio de materiales y simplifica las tareas de transporte, acopio, manipulación y colocación.






